La literatura en su mejor versión: reguetón

El título fue elegido al concluir con mis argumentos, así que este primer párrafo lo escribí al final. Me he regalado una licencia literaria y lo comunico en las primeras veinte palabras. Es criticable la osadía de no respetar las normas, o tal vez, en este momento estoy tan convencido del discurso de Nicanor Parra que poco importa lo demás:

“Jóvenes

escriban lo que quieran

en el estilo que les parezca mejor

ha pasado demasiada sangre bajo los puentes

para seguir creyendo –creo yo

que sólo se puede seguir un camino:

en poesía se permite todo.”

Nicanor Parra falleció el veintitrés de enero de 2018, ha trascurrido un año y tres meses exactos desde su muerte. Hoy veintitrés de abril de 2019 me atrevo a recordarlo con esas cortas palabras y con el reguetón. Parece ser que las ideas no están conjugando de la mejor forma hasta el momento; espero que al final lo hagan.

¿Qué tiene de particular este día? y segundo, ¿qué tiene que ver el reguetón en esto? Un paso a la vez. El 23 de abril fue promulgado como el Día Internacional del Libro por la Unesco en conmemoración de tres grandes escritores: el entierro de Miguel de Cervantes Saavedra (según el calendario gregoriano), la muerte (y probablemente también el nacimiento) de William Shakespeare (según el calendario juliano) y la muerte de Garcilaso de la Vega. Coincidencias bastante llamativas que nos marcan sólidamente una fecha más en el calendario; pero no sirven de nada si no las comprendemos en toda su magnitud.

Ahora bien, párrafo aparte me dedico a la segunda pregunta no sin antes hacer una pequeña acotación. Hace unos días me criticaron por las preguntas retóricas de mis textos, me dicen que abuso de ellas y que son un recurso mediocre. Gracias por las críticas, de verdad, siempre son bien recibidas a pesar de que no siempre llevan las mejores intenciones. Y lo siento por el disgusto, yo amo las preguntas retóricas porque me ayudan a encausar mis textos y prescindir de ellas sería una completa falta de honestidad hacia quien lee mis palabras. Es una cuestión de respeto, podemos estar en contra de algo, sin embargo, aprendemos a vivir con ello para no perdernos en la soledad que condena la sociedad cuando no se piensa igual. Es como aquellos que aman el reguetón, podemos ser comprensivos, ¿o no?

El tema del arte en general siempre me ha causado gran sensibilidad. Sea el teatro, el cine, la pintura, la danza, o cualquier otro tipo de expresión artística la considero imprescindible para el desarrollo de la sociedad. Y por supuesto la música, infaltable, con todo y sus letras… he ahí la razón de mezclar ambas cosas, la música y la literatura. No me culpen a mí, los primeros que lo hicieron -y a estas alturas desconozco las razones o si estuvo bien o mal- fueron los de la Academia Nobel al entregar el premio de Literatura a Bob Dylan.

Tengo una respuesta, definitivamente estuvo mal. No por culpa del bueno de Bob, aprecio su música y las composiciones líricas que ha realizado durante su larga trayectoria, sino por la Academia. Fue un vago intento de salvarse de todos sus escándalos, aunque a estas alturas del partido es complejo creer en ella. En el 2009 ganó Barack Obama el premio Nobel de la Paz cuando soldados estadounidenses distribuían democracia en Oriente Medio. En el 2012 ganó la Unión Europea cuando su país referente es uno de los mayores vendedores de armas en el mundo, en el 2016 ganó Juan Manuel Santos cuando… bueno, ustedes saben bastante bien eso y mucho más. El chiste se cuenta solo así que podemos regresar a lo que hoy nos concierne: el reguetón.

No es nada personal contra el beat, contra los estilos de vida, la falta de calidad musical o el abuso de autotune y el marketing para lograr posicionarse como relevante en un mundo que actualmente no requiere de todo eso. Lo anterior también es importante, pero al ser hoy 23 de abril, enfoco mis palabras tan solo en eso, en las de ellos.

Te boté remix fue la canción de reguetón con mayor número de visualizaciones en YouTube durante el año 2018, el aporte es casi tan importante como el realizado por Nicanor Parra así que comparto una estrofa de la canción:

“Pa’l carajo te boté

Yo sin ti me siento bien

Ya no sufro por amores

Ahora rompo corazones y sobran las pacas de cien

Tú me rompiste el corazón

Sin sentido y sin razón

Pero tengo un culo nuevo

Que me da mucho cariño y me chinga bien cabrón”

No es nada personal contra el reguetón… pero se presta para que lo sea. Hablando con seriedad, esto también ocurría con la salsa y el merengue en los años ochenta y noventa; obviamente no de forma tan explícita, pero sucedía. Y sí, el rock, el pop, las rancheras y muchos otros géneros musicales se han involucrado, consciente o inconscientemente en la creación de este tipo de letras, en su gran mayoría misóginas, aunque ninguna tan hiriente para la sociedad como la lírica reguetonera.

Hace unos días los diarios latinoamericanos compartían la importancia de la llegada de J Balvin al escenario de Coachella; hace unos días la gente seguía en la calle con hambre, como siempre. Lo segundo no causa impacto en los medios, es muy real y eso estremece los corazones, es mejor contentar el espíritu con lo intrascendente.

Bob Dylan realizó, tal como lo dice su biógrafo sobre «Knockin’ on Heaven’s Door», “un ejercicio de espléndida simplicidad”. La canción tiene doce versos y cuatro acordes en los que describe como un policía fallece a causa de una herida de bala. Podría ser literatura, podría si no fuese el mismo rechazo de Dylan al premio lo que nos abrió de cierta forma los ojos…

Falta poco para finalizar. Cada quien con su género musical, no puedo interponerme de forma alguna en sus decisiones, pero si puedo invitarlo a pensar seriamente sobre la música que actualmente suena con tanta firmeza en todo lugar y que permite el cometimiento -mediante sus letras, videos y comportamiento de sus artistas- de una inmensa ola de aberraciones a la sociedad.

Me atrevo a preguntarme (sí, lo hago a propósito) ¿Tiene algo que ver la música que nace en Latinoamérica con su propia realidad? No lo voy a responder porque creo que ese ejercicio es muy personal, seguramente ayudará a cuestionar… espero.

“Todo concluye al fin nada puede cambiar, todo tiene un final, todo termina”. Hoy es un día importante en el que tal vez deberíamos hablar de libros, pero así son las cosas, hoy la música y sus letras golpearon la puerta de mi imaginación. Sin más que agregar me despido esperando que tal vez el próximo año celebremos esta fecha con una mejor versión de la literatura.

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