La libertad de ser

“Alguien, tu padre o el mío, debería habernos dicho que no mucha gente ha muerto de amor, pero multitudes han perecido y perecen cada hora y en los lugares más extraños por la falta de él.”

James Baldwin

Cada día encuentro una razón distinta para escribir, existe infinidad de oportunidades para lograr expresarme, para intentar SER. Lucho con toda mi fuerza por ello, a veces me lo permiten, en otras ocasiones me encuentro aislado por esas mismas causas. Como bien supo manifestarlo Friedrich Nietzsche: “Ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo”. Aun así, entre tanta vaina que nos rodea y que muchas veces nos bloquea, no encuentro una que me trabe por mi condición de ser humano…desafortunadamente, sucede en algunos casos.

            Aunque tal vez me he demorado demasiado en hablar al respecto, hoy mis palabras se las dedico a toda la comunidad LGBT y en especial, a unos grandes amigos homosexuales que han logrado sonreír incluso cuando un par de desadaptados han tratado de borrar su alegría a punta de conceptos carentes de humanidad. Y bien, en esta ocasión es la indignación la que me incita a expresarme, ¿Saben por qué? Porque de no hacerlo sentiría que me estoy fallando a mí y que una vez más permito que el mundo tolere situaciones que, en el mejor de los casos, no deberían suceder más allá de una obra literaria que permanezca tan solo en la imaginación y no en nuestra realidad. Angustiosamente no es así.

            Como sabrán, y si no lo saben vayan a investigar. En Brunéi entró en vigor estrictas nuevas leyes islámicas que castigan el sexo entre hombres con la lapidación hasta la muerte. Sí, es en serio, yo también me llené de incredulidad al leer la noticia, imagínense lo que es llegar al siglo XXI y que aun existan Estados que quieran acabar con tu vida por el simple hecho de ser diferente.

¿Diferente? No, perdón por esa palabra, que básica, que vocabulario tan primario el que utilizo. Ustedes queridos amigos, no son diferentes, son tan iguales como todo el resto del planeta, son… seres humanos. Sí, eso es lo que son, eso es lo que todos somos. Y aunque nos cueste aceptarlo, esos que andan discriminando, también son seres humanos, ignorantes, pero lo son. Hace ya bastantes años atrás vi una película llamada “Mi nombre es Khan”. Más allá de toda la trama enfocada en un tema racial y discriminatorio, me quedo con una frase que la madre le dice al protagonista cuando aún era un niño “En este mundo solo hay dos tipos de personas, la gente buena, que hace el bien y la mala, que hace el mal”.

            Como bien saben los valientes que se animan a leerme, antes de escribir siempre intento buscar fuentes íntegras que iluminen un poco mi ignorancia sobre diversos temas y de esa forma evito emitir cualquier comentario alejado de una base sólida. Hago un pequeño paréntesis, no recuerdo quien fue -caso contrario lo citaría- pero hizo un comentario en Facebook digno de ser citado. “Ustedes los pro-vida son expertos en la Deep Web”. Por mi parte pueden estar tranquilos, mis argumentos intentan basarse en dos cosas: Primero, información fiable, no opiniones. Segundo y mucho más importante, enunciados que nos acerque al humanismo y que nos obligue a comportarnos decentemente con nuestros iguales.

            Según la Asociación estadounidense de Psicología, la orientación sexual deriva entre un continuo marcado por dos extremos, la atracción exclusiva por el sexo contrario, y la atracción exclusiva hacia individuos del mismo sexo. Por ello, para su estudio, se consideran tres categorías: la heterosexualidad –atracción hacia personas del sexo opuesto–, la homosexualidad –atracción hacia personas del mismo sexo– y la bisexualidad –atracción hacia personas de su mismo sexo y otros géneros–. El comportamiento sexual humano, la identidad de género y la identidad sexual son términos relacionados con la orientación sexual, ya que psicológicamente conforman la percepción sexual en una persona. La preferencia sexual sugiere un grado de elección.

Alonso Fernández-Guasti, escribió un artículo llamado “Bases biológicas de la preferencia sexual” y del cual he extraído estos párrafos: “La característica más sobresaliente de la conducta sexual humana es su diversidad. Así, es posible que no existan dos individuos con las mismas ideas acerca de quién o qué es sexualmente atractivo, o cuáles son los medios más apropiados para consumar esa atracción. Una manera de catalogar la sexualidad es de acuerdo con la orientación sexual. Ésta se define como la dirección de los sentimientos o conductas sexuales hacia individuos del sexo opuesto, del mismo sexo, o alguna combinación de ambos. (…) Considerar una fundamentación biológica para explicar la orientación sexual no es lo mismo que afirmar que la orientación sexual es innata o está genéticamente determinada. Cabe recordar que se encuentra perfectamente establecido que todos nuestros procesos mentales tienen bases biológicas. A la fecha sabemos que la orientación sexual, así como el gusto por cierto tipo de comida o el recuerdo de algún número telefónico, dependen de sustratos químicos o morfológicos en el cerebro. Por otro lado, no cabe duda de que los factores sociales y familiares, así como la percepción de los mismos en edades infantiles o adultas, son esenciales para el establecimiento y el ejercicio de la orientación sexual.”

La ONU define la identidad de género como “la vivencia interna e individual del género tal y como cada persona la experimenta, la cual podría corresponder o no, con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo y otras expresiones de género como el habla, la vestimenta o los modales.”

            Concluyamos. Me ha costado elegir entre el mar de información existente al respecto, hay muchas teorías que los invito a analizar y profundizar antes de emitir una opinión tan ligera como la mía. No se casen con sus palabras ni con las de alguien más, busquen las propias y defiéndalas, pero con solidez y sin darle oportunidad a la discriminación.

            En fin, quisiera extender mucho más este texto, pero sé que ya son demasiados caracteres, quizá para otra ocasión. Me voy, como siempre, emitiendo un último comentario que está abierto para ser refutado… Una cosa antes, mencioné la palabra casar y en este momento recuerdo el tema del matrimonio igualitario en Ecuador. Queda pendiente, pero dejo un adelanto: dejen que sean felices y no jodan por favor. Si su concepto de familia se basa en un libro de dos mil años -de dudosa procedencia- o tal vez en pseudociencia, nuevamente le recomiendo…. Vaya e investigue.

            Ahora sí, no los canso más. Amemos la libertad y respetémosla en toda su extensión. Si usted ha decidido creer que el universo es gobernado por un pato de hule gigante, está bien, respeto su opinión aun cuando podría no compartirla, yo jamás lo discriminaría por ello. De la misma forma, respetemos a quien es tan solo un humano y nada más. Recuerden que existen dos tipos de personas en el mundo, y nada tiene que ver en esto su orientación, rol o identidad sexual.

           Una última cosa. A mis buenos amigos que han logrado vivir de forma más plena haciendo conscientes a los que los rodean de su sexualidad: felicitaciones. Y a los que no lo han hecho, a los que temen, a los que esta sociedad quiere arrebatarles la libertad, si un día se animan a “destrozar el armario”, yo aplaudiré y defenderé su posición. ¡Somos humanos!

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