Mudita en el fútbol

Hace un par de años una gran persona me hizo uno de los mejores regalos de mi vida al prestarme un libro llamado “Mujer Blanca”, escrito por Kira Salak. Podría hablar mucho sobre la importancia de ese libro, pero el día de hoy lo recuerdo por una nueva palabra que aprendí y que cambió mi perspectiva sobre muchas cosas en la vida. Mudita: proveniente del budismo que explica la felicidad que sentimos por las alegrías que otros sienten. “Es una alegría pura no influenciada por el interés propio”.

Y sí. Tenía la necesidad de compartirla hoy después de leer muchas expresiones pasadas de tono en varias redes sociales respecto a la victoria de Liga de Quito sobre Emelec en la final de fútbol del campeonato ecuatoriano. Vamos, ¿no podemos ser mejores? Es enfermizo leer una cantidad absurda de insultos y burlas por un simple deporte, por una pasión desbordada que no entiende que los límites existen en el respeto hacia los demás. Si la alegría de otro me afecta la pregunta más importante que debería hacerme es: ¿qué clase de persona soy?

Hasta el año 2012 era muy fanático del fútbol, hincha confeso del Barcelona, ese año podía celebrar un campeonato después de mucho tiempo. Pero las cosas no se dieron como esperaba, lo que en un principio debía ser una gran alegría, se transformó en decepción. El odio, las agresiones, los insultos, absolutamente todo destruía poco a poco el cariño que sentía por mi equipo. Aún disfruto el fútbol, no puedo negarlo, pero la pasión acabó el día en que unos cuantos justificaron con violencia lo que tan solo debía ser una fiesta.

Hoy no somos ajenos a lo ocurrido hace ya seis años. Supuestos hinchas de casi todos los equipos del fútbol ecuatoriano en lugar de celebrar, -sea por su equipo o por el contrario- se han volcado mayoritariamente a desmerecer a sus rivales. Lamentablemente en muchas ocasiones esa idiosincrasia también proviene de los jugadores, directivos e incluso periodistas. Muy valientes haciendo burla en lugar de encontrar esa alegría en la felicidad del otro. Que vacíos podemos ser a veces. O siempre.

Acotación. Hablaba con cierta persona sobre lo innecesarias que son las burlas en cualquier contexto, hoy particularmente en el fútbol. Me respondió culpando a la susceptibilidad de la sociedad actual. Ahora bien, comparto un pequeño texto sobre Avner Ziv:

Reírse de algo o de alguien desde una posición de superioridad. Avner Ziv dice que hay dos formas de agresividad en el humor: una que nace de la agresión como tal, que busca humillar; y otra que nace de la frustración, que busca recuperar la superioridad y el control de una situación desfavorecida.

En el primer caso se busca la humillación y degradación de la otra persona utilizando el humor, mientras que en el segundo se busca recomponer el ego herido y la frustración rebajando a la persona que nos ha frustrado, como una forma de volver a ponernos por encima.”

Que el buen humor no sea para humillar o recuperar el ego. Que la mudita se torne en una práctica diaria. Que el fútbol pueda ser una alegría constante y que de paso con las ganas que le metemos a eso intentemos construir un país más grande.

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